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¿El miedo nos puede enfermar?

Quizá leas esta pregunta y tengas una inclinación a contestar por tu intuición que sí, ya que nos podemos identificar con síntomas cuando ha pasado algún evento muy estresante. Seguramente has escuchado que el estrés baja las defensas del cuerpo o debilita al sistema inmune.


¿Qué pasaría si te dijera que el sistema inmune no se debilita realmente con el estrés? ¿qué pasaría si te dijera que el cuerpo te ayuda en momentos de estrés y siempre quiere lo mejor para ti? ¿qué pasaría si te dijera que las llamadas enfermedades solo son momentos de sanación y reparación de tu cuerpo?




Este es un tema enorme y muy controversial por todos los paradigmas y creencias que hemos tenido durante años y me podría llevar hojas y hojas de explicación, pero voy a tratar de explicarlo brevemente.


En primer lugar, el miedo, todos tenemos miedo a algo, desde cosas objetivas como si nos viene persiguiendo un perro enorme hasta cosas subjetivas como miedo a ser juzgados porque sentimos que no somos suficientemente buenos en nuestro trabajo.


Ese miedo real o percibido si es inesperado y dependiendo que tan fuerte sea y si lo vivimos en soledad, es decir, nos guardamos nuestras emociones, sentimientos y pensamientos para nosotros y no lo expresamos o sentimos que no sabemos cómo actuar teniéndolo que resolverlo solos, puede desencadenar la respuesta del cuerpo de supervivencia, la famosa flight or fight response, la respuesta de huir o pelear, esto con el fin de ayudarnos a sobrevivir.


Varios síntomas toman acción, desde la aceleración del flujo sanguíneo, manos y pies fríos, respiración más rápida hasta otros síntomas imperceptibles en diferentes órganos y tejidos del cuerpo dependiendo de la percepción que tengamos del miedo que estamos experimentando.


Si, cada órgano y tejido responde a un miedo específico dependiendo de nuestra percepción.


Por ejemplo: Si de repente caemos al mar y nos estamos ahogando, sentimos que nos falta el aire se activa la respuesta de huida o pelea y además se activan los alveolos pulmonares para ayudarme a respirar más eficientemente.

Pero lo mismo sucede cuando pensamos que nos estamos ahogando subjetivamente, digamos por un jefe que nos esta asfixiando con trabajo excesivo, de igual manera se activará la respuesta de huida o pelea y los alveolos aumentarán su función para que logremos sobrevivir.


Una vez que pasa el peligro real o percibido el cuerpo vuelve a su función normal no sin antes reparar el “daño” causado por la respuesta de supervivencia. Al momento de reparar el cuerpo hace uso del sistema inmune e inflama la zona para que lleguen más nutrientes y algunas bacterias, hongos o virus pueden ayudar en la reparación disipando células extra, reparando tejidos y desechando material de reparación. En el ejemplo anterior podemos tener síntomas y diagnóstico de neumonía.


En este proceso de reparación y sanación es en donde identificamos los síntomas de las llamadas “enfermedades”. Dependiendo qué órgano o tejido se activó será lo que nos duela por la inflamación y además el cuerpo querrá descansar porque en la relajación y en el descanso es donde se lleva a cabo la reparación, ya que el cuerpo necesita una gran cantidad de energía para ello.


Aquí es donde digo que el sistema inmune no se debilita, el sistema inmune es el responsable de dar órdenes y llevar a cabo el proceso de inflamación y reparación, los síntomas no son malos, solo son incómodos y claro si son totalmente desesperantes, insoportables o muy fuertes podemos disminuirlos con diferentes tratamientos desde medicina alópata hasta medicina natural.


Ahora si los síntomas son repetitivos y estamos manteniendo el miedo y el estrés recurrente en nuestra vida y no logramos resolver lo que nos aqueja, estos programas de supervivencia se activan una y otra vez ciclando la respuesta sin resolución y por tanto haciendo un padecimiento crónico o desatando otros síntomas.


Hay muchas variantes y diferentes órganos y tejidos pueden estar activos durante un momento de miedo o estrés, pero tu cuerpo no está enfermándote, sino ayudándote a sobrevivir.


Las emociones, los miedos y el estrés deben ser procesados para poder evitar sintomatologías fuertes y repetitivas, la forma más fácil de prevenir enfermedades es compartir con personas de confianza, familiares, amigos o terapeutas lo que nos aqueja, recurrir a recursos personales como el ejercicio, el baile, gritar, respirar, meditación lo que sea (que no te dañe, dañe a otros o al ambiente) para expresar nuestras emociones, hacer una pausa en el día y preguntarnos ¿Cómo me siento? y darnos respuestas profundas para saber si necesito gestionar emociones, hablar con alguien o bailar.


Obviamente el cuerpo será más eficiente en la reparación y en las respuestas si mantenemos un estilo de vida saludable, con alimentos que nos nutran, ejercicio o movimiento, un buen descanso al dormir, relajación mental y reducción de toxinas.


Esta es una brevísima explicación de la Nueva Medicina Germánica y las 5 Leyes Biológicas del Dr. R.G. Hamer, comprobada de científicamente.

Si quieres saber más te invito a investigar más al respecto. A mí me cambió la relación con mi cuerpo y la manera de ver las enfermedades, me quitó un peso de encima y me permitió tomar responsabilidad de mi salud.


También te invito a que observes tu vida y la de los demás, sin cambiar nada solo observa y piensa si esto te hace sentido.

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