Healthy Thinking

Pensar saludable es mantener un pensamiento encaminado al bien de nuestro cuerpo y de nuestra mente requiere cuestionar las decisiones que tomamos, poner en una balanza lo que elegimos hacer de acuerdo al beneficio físico y mental que tiene, es ser compasivos con nosotros mismos y desafiar a veces el status quo.


La salud tiene que ver con un profundo entendimiento de nosotros mismos, tiene que ver con la aceptación y el amor que nos podemos tener, es ir a lo más profundo de nosotros para comprender nuestras propias necesidades y saber que nos pertenecemos en cuerpo y alma. Es un trabajo que tenemos que hacer solos hasta cierto punto. En el momento que logremos conectar con nuestra esencia y con lo que en realidad somos, con nuestras ideas y pensamientos seremos capaces de conectar también con el auto-cuidado.

Es por esto que la idea de pensar saludable tiene una mayor fortaleza que simplemente ser saludable porque el pensar lleva un proceso de cuestionamiento, de comprensión, de juicio, de análisis, de perspectiva y que si lo unimos con el entendimiento sobre nosotros mismos y lo que queremos en la vida, nuestras visiones, sueños y propósitos generaremos decisiones que cuiden de nuestro cuerpo y mente con beneficios a largo plazo.


Así que una de las recomendaciones para poder empezar a tener un pensamiento saludable y hacerlo un hábito es el autoconocimiento. Empieza por conocer lo que te gusta, saber qué es lo que más valoras de tu vida, qué sueños y metas quieres alcanzar, qué es ético para ti, cuál es tu propósito en la vida, qué fortalezas tienes, cómo te diviertes, qué te enoja. El objetivo es que te conozcas más y logres responder a todos estos cuestionamientos y más sobre ti estando totalmente seguro/a de las respuestas.

Después es importante cuestionar tus creencias, tus pensamientos, tus acciones, las personas con las que te relacionas, los medios informativos, las opiniones etc. El cuestionar no es decir que todo a tu alrededor esté mal, el cuestionar es analizar los beneficios que toda esta información tiene, si nos brinda cuidado y salud para nuestro cuerpo y mente, para el planeta, para tus ideales, para tu ambiente, para tu propósito y sobre eso construir tu camino hacia una vida más saludable.


Parte fundamental del pensamiento saludable es entender lo que es saludable y para esto tenemos a la ciencia que nos puede respaldar en enseñarnos aquellas cosas que nos hacen bien en cuerpo y mente. Lo que es saludable y beneficioso para nosotros es aquello que se siente bien, que no nos daña, que nos hace vivir más y mantenernos con un sentimiento de libertad y no de pesadez. Piensa por ejemplo en un atracón de comida grasosa versus comerte una mega ensalada con mucha variedad de verduras, como nos sentimos después de comer una u otra es totalmente diferente.


Dentro de la ciencia hay 5 componentes que considero son los que hay que considerar cuando de pensar saludable se trata.



Curiosidad sobre las plantas:


Todos sabemos que las frutas y las verduras son importantes para nuestra salud, pero ¿porqué no les hacemos tanto caso? Yo creo que mucho tiene que ver porque no las conocemos y no las entendemos, existe una gran gran variedad de frutas, legumbres, verduras, especies y granos enteros y muchas personas se sorprenden de las diferentes combinaciones y los platillos tan ricos y variados que pueden salir de ellas. Las investigaciones apuntan a que una dieta basada en plantas, en donde al menos el 85% de tu alimentación sea a base de plantas, tiene beneficios a corto, mediano y largo plazo en la prevención de enfermedades crónico degenerativas como la diabetes tipo 2 y la hipertensión (inclusive hasta se pueden revertir), puede mejorar la eficiencia de las funciones del organismo como las del sistema inmune previniendo contra infecciones, es capaz de mejorar la capacidad cognitiva y mejorar nuestro humor, es anti-inflamatoria y antioxidante protegiendo a nuestros órganos de fallas, puede afectar la expresión de genes haciendo que vivamos con una menor probabilidad de padecer enfermedades congénitas y nos hace vivir más envejeciendo menos, entre otros muchos más beneficios probados.


El ejercicio es el camino


Sin duda el ejercicio también es algo que todos sabemos que es una opción saludable pero tiene un problema, es cansado, tarda tiempo para que nos adaptemos a una rutina y nos da flojera. Pero en realidad es una de esas cosas que necesitamos entender sus beneficios y hacer el esfuerzo mínimo por 3 meses para poder sentir su potencial en nuestro cuerpo. Creo que es algo que necesita de motivación, auto-motivación, y cuando entendemos sus beneficios tanto en el cuerpo como en la mente y podemos hacer el trabajo, cruzar el umbral saliendo del otro lado logrando los objetivos, la recompensa es maravillosa. El camino duele, es incómodo pero la recompensa es inigualable. El ejercicio mejora la circulación, la oxigenación, mantiene fuertes a nuestros músculos, huesos y otros tejidos, genera lubricación de las articulaciones lo cual nos da mayor movilidad, mejora la coordinación, tenemos menor riesgo de caernos y si lo hacemos nos lastimamos menos, acelera la recuperación de enfermedades, nos hace sentir muy bien, combate la depresión, mejora nuestro humor y mejora nuestra memoria y capacidad cognitiva, entre muchos otros beneficios probados.



Meditación y Atención plena o Mindfulness


Todos hemos sentido la entropía mental, este estado en donde nos ponemos a pensar mil cosas, empezamos por una y esa nos lleva a otra y acabamos pensando en algo totalmente diferente con lo que empezamos. La entropía es el orden del caos, todo en el universo tiende a la entropía y nuestra mente también, pero así como nuestra casa se ensucia cada día y hay que limpiarla, nuestra mente lo hace igual, la entropía empieza a ensuciar nuestra mente, comienzan algunos pensamientos a obstruir a otros como las ideas frescas, la creatividad y el razonamiento. Es por esto que hay que dar un mantenimiento a nuestra mente y lo mejor es hacerlo diario.

La meditación y el mindfulness son dos prácticas que se pueden realizar juntas o separadas pero que ambas tienen beneficios probados científicamente sobre nuestra mente, nos permiten vaciar los pensamientos atorados que están obstruyendo nuestra creatividad, ideas, emociones positivas, paz y nos permiten alcanzar nuestro potencial con menor estrés.

La meditación es una práctica milenaria que tiene sus raíces en el budismo y que permite calmar la mente, el mindfulness es poner atención plena en ciertas actividades que realizamos puede llevarse a cabo con una meditación, usualmente poniendo atención plena en el presente o en la respiración, o bien se puede llevar a acabo en otras actividades como al bañarnos, comer, caminar, lo que sea, en donde se pone atención plena en lo que está ocurriendo en ese momento en lo que estamos experimentando, por el ejemplo al bañarnos poder atención en la temperatura del agua, en el olor del jabón, en la textura del shampoo, sin dejar que nuestra mente divague en pensamientos del pasado o del futuro. Los beneficios son un incremento en las emociones positivas, en la serenidad, reducción del estrés y la ansiedad, aumento de la creatividad y la innovación, claridad mental, compasión y mejores relaciones personales.



Auto-conocimiento continuo


El tener tiempo para conocernos más para entender nuestra propia vida y cómo la vivimos siempre será una manera de poder desarrollarnos de manera óptima para ser mejores cada vez tanto en lo personal como en lo profesional. Tomar tiempo para conocernos, para preguntar sobre nuestras emociones y aprender más será importante para mantener esos pensamientos saludables y para alcanzar nuestro potencial día a día. Ejercicios como escribir un diario o escribir aquello que nos molesta o bien escribir sobre nuestros valores y lo que nos importa en la vida, hacer ejercicios sobre gratitud, leer y cuestionarnos. El auto-conocimeinto es algo dinámico en donde descubrimos siempre algo nuevo.



Conexiones positivas


Las relaciones positivas son una fuente de conexión, de motivación, de emociones positivas, apoyo social y amor. Sin duda no podemos vivir sin las demás personas, es por esto que mantener relaciones positivas, es decir que nos sumen y no nos resten, será fundamental para poder desarrollarnos.

Cultivar relaciones positivas es una calle de dos vías en donde necesitamos compartir, ayudar y amar para poder obtener lo mismo, es cuidar, ser empáticos, compasivos y éticos ante cualquier relación.

Las relaciones nos mantienen conectados a la humanidad, nos ayudan a saber que todo es posible, que podemos tener resiliencia ante las situaciones adversas, que tenemos mucho en común, nos hacen saber que no estamos solos y que podemos contar con otros de necesitarlo.

La soledad es un asesino silencioso, las investigaciones confirman que estar totalmente solo en el mundo, sin apoyo social, acorta nuestra vida equivalente a fumar una cajetilla de cigarros diario o tener hipertensión sin tratamiento.


Así que comienza a generar un pensamiento saludable a través de tus motivaciones, del auto-conocimeinto, investiga más, prueba y descubre una vida más disfrutable, libre y feliz.


Embrace the habit of healthy thinking.



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